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Sector construcción, mucho por trabajar en bioseguridad

Para nadie es un secreto que trabajar en sector de construcción puede resultar más peligroso que laborar en otras profesiones. Allí radica la importancia de contar con acciones preventivas eficientes, donde también se debe aclarar que los protocolos de bioseguridad son esenciales y van más allá de la coyuntura del COVID-19.   

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), advirtió que cerca de 6.300 personas mueren al día en todo el mundo por accidentes o enfermedades relacionadas con el trabajo, lo que equivale a 2,3 millones de individuos al año. Para el caso de Latinoamérica, las cifras son de 11,1 accidentes mortales por cada 100.000 trabajadores en el sector industrial; el agricultor aporta una media de 10,7 y servicios del 6,9. La construcción se encuentra dentro del grupo que más alto número de accidentes reporta. 

Entre las medidas que se puedan tomar, la bioseguridad tiene un rol muy importante, al ser el conjunto de acciones preventivas destinadas a mantener el control de factores de riesgo laborales procedentes de agentes biológicos, físicos o químicos, logrando evitar que se presenten impactos nocivos en el desarrollo de los diferentes procedimientos o existan accidentes de trabajadores. 

En ese orden de ideas, uno de los mayores desafíos en cuanto a bioseguridad en el sector de la construcción está —precisamente— disminuir los riesgos de exposición del trabajador a cualquier agente químico, físico o biológico, por vía de inhalación, ingestión, absorción por la piel o contacto físico, sobre todo si se encuentran trabajando en áreas de hospitales; en acciones de demolición o remodelación de estructuras viejas; áreas de acumulación de desechos, hongos, roedores, insectos y aves; operaciones de limpieza y remoción de árboles, plantas y foliares; movimiento de tierras; e instalación de sistemas de AA y ventilación o de equipos mecánicos. 

Los riesgos biológicos existen en todas las profesiones, pero muchas veces no se les da la importancia que se requiere, caso del sector constructor, donde se evidencia que entre las faltas más recurrentes se encuentran el no uso de los Elementos de Protección Personal (EPP), sobre todo aquellos especializados para labores de construcción y limpieza, como es el caso de mascarillas o respiradores desarrollados con el fin de cuidar a los trabajadores de los agentes biológicos. 

Desde Vadel® también se hace un llamado para el uso de guantes con protección biológica, los cuales aseguren a los colaboradores de contaminación por agentes patógenos que pasan de sus manos a mucosas. Las botas también son claves, por ejemplo, cuando se trabaja en una excavación se presenta la aparición de aguas negras, por eso son fundamentales, además de tener los implementos para cuidar los ojos y las mucosas.  

Para evaluar los riesgos que corren la seguridad o la salud de los trabajadores y tener la capacidad para determinar las medidas más eficaces para adoptar, desde Vadel® se ofrece un portafolio completo de soluciones EPP como respiradores, guantes y trajes,  todos con certificaciones nacionales e internacionales de protección biológica y química. Cabe resaltar que la recomendación es que antes de realizar arreglos locativos en instituciones de salud, se lleven a cabo procesos de limpieza y desinfección de paredes, para lo cual existen sistemas de desinfección, ideales como el Halo Disinfection System®

Muchhttps://vadel.site/sistema-de-desinfeccionas veces no se dimensiona lo peligroso que resulta trabajar en sitios donde hay presencia de virus, bacterias, rickettsias, protozoos, hongos y parásitos, ya que pueden llegar a ser mortales en algunos casos y —en otros— ser causantes de incapacidades acarreando una baja en la productividad y llevando a pérdidas para los empleadores. 

Recomendaciones Desde Vadel® se aconseja un trabajo constante de higiene y suministro de información a los trabajadores, implementación de protocolos que lleven a la lucha contra determinados vectores como pueden ser las ratas y los insectos; realizar profilaxis e inmunización contra agentes biológicos por las autoridades competentes; provisión de antídotos, medicaciones preventivas y curativas adecuadas, especialmente en las zonas rurales; suministrar de vestimenta y otros medios de protección adecuados a los colaboradores y hacer auditorías a las áreas encargadas de vigilar y propender por la seguridad.